lunes, 19 de octubre de 2026

El “botín” de Donald Trump 🔴 Rafael Quiroz Serrano (Parte I)


«No ha habido presidente en toda la historia de los EE.UU. más dislocado e irresponsable que Donald Trump»

Rafael Quiroz Serrano

A casi dos años del mandato de Donald Trump (DT), este no tiene nada que mostrar en términos de política exterior, pues su diplomacia se ha reducido toda a meras fantasías, fabulas, mitos, potes de humo y quimeras que solo le han servido para sus discursos rimbombantes y teatrales, vociferados a los cuatro vientos del continente americano, y allende los océanos Atlántico y Pacifico. 

La diplomacia estadounidense, hoy por día, es todo un cúmulo de desaciertos y errores, y se muestra ante el mundo como poco seria y responsable. La mayoría de las veces, DT pareciera comportarse más como un hombre de negocios tramposo que como Jefe de Estado, sus líneas gruesas de política exterior están más definidas por la emoción del corazón que por la reflexión de la mente, y por lo tanto la geopolítica de los Estados Unidos (EE.UU.) está graficada más con la bilis de su hígado que con el juicio de su cerebro. A DT no se le puede tomar en serio y de él se puede esperar cualquier dislate en cualquier materia. No ha habido presidente en toda la historia de los EE.UU. más dislocado e irresponsable que DT.  

Todo lo anterior desemboca en un expediente de desaciertos que en materia de política exterior deja muy mal parado a los EE.UU., empezando por su visión acerca de la guerra Rusia-Ucrania cuando al día siguiente de haberse instalado en La Casa Blanca afirmó -con su habitual ligereza- que él acabaría dicha guerra en solo 48 horas, porque por lo demás tenía un plan para apoderarse de los minerales, y de las tierras raras, de Ucrania; algo similar sucedió con la guerra en Irán y la crisis del Estrecho de Ormuz que creía que en 30 días estaría solucionada, y a siete meses está más que complicada y radicalizada por todos los intereses allí envueltos, en el mayor cuello de botella del comercio marítimo petrolero del mundo, por donde circulan alrededor de los 20 millones de barriles diarios (MMB/d); lo cual ha salpicado y extendido al Estrecho de Bab El-Mandeb (gracias a los hutíes de Yemen), que permite la circulación de 10 MMB/d (el segundo mayor cuello de botella), que constituye el paso por el sur de Yemen y norte de Yibuti y Eritrea, del Mar Rojo hacia el Golfo de Adén y Mar Arábigo; estos cierres parciales de otros dos estrechos han elevado los precios del petróleo a niveles que sobrepasan los 100 dólares el barril (U$B) y los combustibles para automóviles a precios inusitados en el mercado estadounidense (5 U$ el galón y qué decir del diésel?). Sin dejar de anotar en los números rojos del saldo, más de 20 muertos y 780 heridos por sus incursiones bélicas.    

Igualmente Trump declaró, con cierta determinación, que a la Franja de Gaza la convertiría en la Rivera del Medio Oriente; ofreció comprarle Alaska a Canadá y hacer algo similar, con su pretensión radical, de comprar o asumir el control de Groenlandia, pasando por encima de un acuerdo con Dinamarca y el gobierno autónomo de Groenlandia. Cuando durante su primer gobierno ocurrió la defenestración de Bashar Al-Assad dijo de inmediato que se quedaría “con el petróleo de Siria”, y a principios del año pasado afirmó que él tomaría por las buenas o por las malas, el reservorio petrolero de Azerbaijan  y hasta ahora no ha tomado ni un barril. Ni siquiera en las guerras de menos cuantía ha salido con algo, en la confrontación del grupo Hamas versus Israel, ni tampoco del grupo Hessbola contra Israel (en territorio libanés). Deseos no empreñan.

El “Show-man” de cara a las elecciones

El 90% de la narrativa de DT se queda en solo palabras estridentes que escasamente producen ruido y temeridad en personas políticamente incautas, incluyendo algunos economistas, que “asustados” compran su discurso como si se tratara de la profecía apocalíptica del “modelo capitalista”, algo así como lo que Max Weber llamó “La ética del capitalismo”, más aún cuando EE.UU. es considerado como “La Meca” del capitalismo. En fin, a DT hay que comprarlo, como hombre “show-man” que es, solo por lo que hace y no por lo que dice. Él es más de discursos desajustados -y de alta tonalidad- que de acciones, y por lo general sus amenazas quedan en meras bravuconadas de guapetón de barrio (para decirlo en términos criollos), con la excepción de la captura de Maduro el histórico 3 de enero de este año, acción que la gran mayoría de venezolanos siempre le agradecerá, más allá de creer que aun la tarea está inconclusa. Porque de ahí nació un nuevo camino, lento y parsimonioso, pero un nuevo camino al fin, que nos llevará a la “tierra prometida”, solo para decirlo en época mesiánica y de diáspora. Hay que exigir rumbo cierto y seguro, no importando mucho la velocidad imprimida en tales cambios, aunque los mismos sean acompasados; lo importante es que el rumbo sea cierto y seguro. “Calma y cordura”, diría el hombre de Queniquea (Táchira). 

En términos globales, tanto externos como internos, DT no tiene nada que exhibir, ningún logro que mostrar como premio o trofeo, de cara a las elecciones de Mitad de Período el próximo 3 de noviembre. Su orfandad es tal, que ni siquiera ha hecho méritos para mostrar una simple “medalla de bronce” a su electorado. Sus resultados se concretan en altos precios del petróleo que ya rondan los 100 dólares el barril (U$B), y según algunos analistas el nivel del precio del crudo, ya en tres dígitos, llegó para quedarse. Y qué decir referente al costo de los combustibles, donde los actuales precios, como los proyectados para el resto del 2026, ya rozan los 5 dólares el galón, lo que es un nivel muy elevado para los consumidores estadounidenses; y aún es más impactante para la economía el precio del diésel, esto va a alimentar significativamente la inflación. Por supuesto, que todo esto ha traído -como consecuencia- una crisis de suministro energético, cosa que empeora dramáticamente el escenario pre electoral de este mes de octubre. 

A esto, hay que sumarle la deuda externa estadounidense que sobrepasa los 40,41 billones de dólares (MMMU$) y un alto déficits presupuestario (por los costos de las guerras y de sus incursiones militares, entre otras cosas), que coloca a los EE.UU. en una de las crisis económicas más profundas de su historia; y qué no decir de la impopularidad que se ha ganado DT con su desacertada y nada transparente política migratoria, puesta de relieve con las acciones exageradamente represivas del ICE, que viola flagrantemente los derechos humanos (DD.HH.), y que ubica a los EE.UU. en la mira del paquete de países que flagrantemente violan los DD.HH., y a lo cual se oponen unos cuantos legisladores, incluyendo algunos de su propio partido Republicano.

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