miércoles, 5 de noviembre de 2008

El triunfo de Barack Obama... cambio politico y cultural en USA


El triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, expresa la transformación cultural y política que ha experimentado la sociedad norteamericana durante las últimas décadas.

No ha sido un mero triunfo partidista demócrata o el éxito personal de un individuo con muy pocos años de activismo político, eso que llaman "milagro" o "fenómeno" producto de sus innegables dotes personales, éticas y esprituales.

Las expectativas de su elección recorren el mundo, se oyen felicitaciones y reclamos en los cinco continentes. Son muy altas esas expectativas, por lo que el primer afroamericano que llega a la Casa Blanca, deberá aligerar su agenda y centrarse en los temas esenciales: economía y finanzas, Irak y Afganistán, seguridad social en USA, relaciones con América Latina y el Caribe, Rusia, Irán, la Unión Europea y los aliados asiáticos, la contaminación del planeta... ¡Casi nada! Y no es que tengan él y su país la capacidad para decidir en todas esas materias, pero sí el potencial suficiente como para catalizar nuevos procesos de entendimiento internacional pluripolares, con base en la Carta de las Naciones Unidas y no en el músculo militar o financiero de esa gran potencia mundial.

La sociedad estadounidense cambió, mucho más allá del slogang partidario de la campaña triunfal de Obama. El racismo y la derecha de talante imperialista acaban de ser derrotados. Se acabó la era Bush, incluida su estrecha vinculación con las visiones y ejecutorias de Ronald Reagan y George Bush, padre.

USA, de país predominantemente blanco, protestante y anglosajón, comenzó a perfilarse ante el mundo y ante sí mismo, como un país mestizo, en el que la igualdad entre razas, credos y niveles socioeconómicos comienza a fructificar. Por eso lloraba anohe, el reverendo Jessie Jackson; festejaron en Kenia; celebramos en América Latina y el Caribe; y generó optimismo en todo el mundo.

El nuevo Congreso de Estados Unidos será dominado por los demócratas, tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, lo que facilitará la proyección nacional e internacional de las nuevas políticas unificadoras hacia el interior de USA, y conciliadoras hacia el mundo exterior, si es que los poderes fácticos de la derecha financiera, industrial y militar no logra torcer la voluntad conciliadora que anunció, explicó y defendió el presidente Obama, durante la campaña electoral.